Fuga de parketAisladoInundaciónSin título

Fuga de parket, 2008.

Madera

Medidas variables

Aislado, 2007.

Páginas recortadas y pegadas

37x30x8 cm.

Inundación, 2008.

Papel de color pegado sobre papel blanco

100x70cm.

Sin título, 2008.

Tinta china sobre papel blanco

100x70 cm.

La artista Hisae Ikenaga ( México DF 1977 ) presenta por primera vez su obra en una galería de Madrid , antes lo hizo en la Galería Prinz en Kyoto Japón en el 2001 en Garash de México DF (2003 ) en la Galería Mehr de Nueva York (2007 ) Y en Instituciones como Casa Museo de Trotsky en México (1997 ).

Su último trabajo”Aislado 2007 “ es una reflexión sobre la soledad y le ha valido un primer premio del certamen Generación 2008 así como ganarse un puesto en la joven vanguardia artística española . Hisae a colaborado con el artista Joseph Kosuth en el proyecto Located Word en la Casa Encendida y que consistía en pensar una obra para que otro artista la realizara .

En la exposición “Objetos perdidos “ “ Hisae combinara instalación con escultura y dibujos .

Usando para ello una variedad de materiales desde Bisagras, tornillos y madera a papeles de colores

Hisae ensambla muebles, pinta y pega papeles de colores creando con habilidad entornos apacibles pero intentando que permanezca una cierta incertidumbre en los mensajes .

Los objetos que utiliza para crear muchas de sus obras crean un significado universal que a la artista le gusta jugar con su presencia y recrear lo que estos objetos emiten.

Los desplazamientos -del objeto- de Hisae Ikenaga Julio César Abad Vidal

La obra de Hisae Ikenaga (Ciudad de México, 1977) se desarrolla primordialmente en los géneros escultóricos del ensamblaje y del ready-made (y relacionado con los motivos elaborados en aquéllos, asimismo en el dibujo) y en el ámbito de la instalación. Ikenaga ha adquirido una amplia formación tanto en su México natal, como en Japón –de donde es oriundo su padre– y en España, donde ha cursado diversos estudios en Barcelona y Madrid y donde su obra está adquiriendo amplio reconocimiento (como su reciente Primer Premio Generación 2008 de la Fundación Caja Madrid). Ikenaga procede a una práctica centrada en el objeto en una órbita que, pese a su concomitancia más cercana con la obra de Gabriel Orozco (un artista que no es habitualmente considerado como propio entre los artistas mexicanos –baste mencionar el hecho de que su primera exposición individual en México resulta relativamente tardía en su curriculum o los nombres de las autoridades anglosajonas que han apuntalado su fortuna crítica internacional–), resulta inequívocamente duchampiana. Dos son las estrategias privilegiadas en la producción de Ikenaga. La primera consiste en la transformación o la manipulación de muebles ya elaborados de la multinacional Ikea (una marca curiosamente próxima a su propio apellido). La expansión de las franquicias de esta empresa se debe a sus precios mucho más módicos que los de los muebles realizados por artesanos autóctonos (la transparencia en torno al origen de su manufacturación no consta entre las cacareadas virtudes con que copa espacios publicitarios), y un diseño desornamentado marcado por las líneas geométricas depuradas. Ikenaga descoyunta los muebles, articula sus partes hasta conferir un aspecto antropomórfico (como Mesa dormida, 2007), o incluso los convierte en un instrumento de participación artística. En este sentido, su obra A distancia nº 1 consiste en la entrega de un manual de instrucciones mediante las cuales cualquiera, previa adquisición de una mercancía precisa comercializada por Ikea (cuatro unidades de un modelo específico de mesa) puede ser creador y propietario de una obra cuya responsabilidad intelectual es de la propia Ikenaga. La segunda de las vías explotadas por Ikenaga en torno al objeto procede a una realización artesanal y naturalista de elementos cuyos referentes proceden de la Naturaleza con materiales marcadamente artificiales. Ikenaga trabaja en una herencia duchampiana. Duchamp es el padre de las prácticas de la apropiación del objeto manufacturado (como las que realiza Ikenaga con los muebles) –con o sin transformación ulterior– e incluso un elemento de su cenital ensamblaje Rueda de bicicleta sobre un taburete (1913, confeccionada exclusiva y literalmente con los materiales titulares) ha sido apropiado por Ikenaga para reproducir los diagramas de la mitosis (reproducción asexuada mediante división) celular (Mitosis de rueda. Telofase, 2007, dos ruedas de bicicleta, llantas y tornillos). Del mismo modo que el desplazamiento de los materiales adquiría un sentido humorístico en un ensamblaje de Duchamp, Why not Sneeze Rrose Sélavy (una obra original de 1921 consistente en una jaula, que contiene unos cubitos de mármol, termómetro y hueso de sepia, y en la que los cubitos, que parecen de azúcar pesan considerable y sorpresivamente más que los del material al que imitan), el jardín de plastilina de Ikenaga (2003, extensión de 250 x 145 cm) remite al paisaje seco japonés, un espacio yermo de vegetación pensado para la meditación, como enfatiza el título de una de sus obras, Plástico zen (2001) una versión reducida (250 x 126 cm de superficie) de un jardín zen constituido por tres masas de plástico, como tres –más habitualmente– son los elementos pétreos de estos paisajes secos (kare sansui). La obra de Ikenaga no es exclusivamente lúdica y aún menos melancólica, en una concomitancia con la sensibilidad de lo fútil y lo transitorio propia de las artes japonesas (mono no aware) aunque, sin embargo, sus diversas manifestaciones parecen participar de modo fluctuante de ambas motivaciones.